Los días 8 y 9 de octubre de 2019 me presenté por primera vez a un casting: fue de Operación Triunfo. En ese momento convivía con un miedo escénico muy fuerte y, sinceramente, no habría ido si no fuera porque una amiga vino a buscarme y prácticamente me llevó de la mano. A día de hoy le estoy tremendamente agradecida.
Sin haberlo preparado previamente, conseguí cantar cinco canciones durante el proceso y recibí la pegatina por parte de Noemí Galera. Aunque mi paso por el casting fue breve y quedé eliminada en la siguiente fase, ese momento marcó un antes y un después para mí. Fue ahí donde se me abrió un mundo nuevo y donde empecé a darle a mi voz el lugar que llevaba tiempo pidiéndome.
La experiencia fue intensa y muy significativa. Compartir nervios, ilusión y pasión con personas que estaban viviendo exactamente lo mismo generó una conexión muy fuerte. Se crea una piña muy especial, y de esos días me llevé amistades que, a día de hoy, siguen formando parte de mi vida.
Operación Triunfo ha estado presente en mi vida desde siempre; lo he seguido desde que era muy pequeña, siendo la edición de 2008 una de las que más me marcó. Poder vivir el casting desde dentro fue cerrar un círculo y, al mismo tiempo, abrir un camino nuevo.